Qué es
Conciliar es comparar los movimientos de la cartola del banco con los registros de esa cuenta en la contabilidad, para comprobar que ambos cuentan la misma historia y explicar cada diferencia. El objetivo no es que los saldos sean iguales en todo momento, sino que cada diferencia tenga una razón conocida.
Por qué importa
- Detecta cobros que llegaron al banco y nadie registró, y pagos que salieron dos veces.
- Hace visibles las comisiones e intereses que el banco carga sin aviso.
- Es la primera línea contra errores y fraudes en los pagos.
- Es la base de un flujo de caja confiable: si el banco no está conciliado, la caja que muestran los libros no es la real.
Las diferencias típicas
- Cheques girados que el beneficiario todavía no cobra.
- Depósitos registrados en los libros que el banco aún no abona.
- Cargos del banco no contabilizados: comisiones, mantención e intereses.
- Abonos que no se sabe de quién son.
- Errores de digitación: montos invertidos, fechas cambiadas o un movimiento registrado en la cuenta equivocada.
Paso a paso
- Verificar que el saldo inicial de la conciliación sea el mismo en la cartola y en los libros.
- Marcar los movimientos que calzan en ambos lados por monto, fecha y referencia.
- Revisar lo que está en la cartola y no en los libros, y registrarlo: comisiones, intereses, abonos identificados.
- Revisar lo que está en los libros y no en la cartola: cheques por cobrar y depósitos en tránsito. Quedan como partidas conciliatorias y se siguen al mes siguiente.
- Comprobar que el saldo del banco, más o menos las partidas conciliatorias, dé el saldo de los libros.
- Repetirlo al menos cada mes. Semanal es mejor: mientras más reciente, más fácil es explicar cada diferencia.
Guía informativa, revisada el 21 de septiembre de 2026. No reemplaza la asesoría de un contador.